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Imagen: Focus Market
Al momento de tomar un préstamo, la prioridad absoluta de los argentinos radica en determinar el impacto real sobre sus ingresos y el costo efectivo de la operación, desplazando a un segundo plano la flexibilidad o inmediatez en el otorgamiento.
Según un informe de la consultora Focus Market, la atención de los usuarios se concentra fuertemente en las tasas aplicadas y el costo total del financiamiento para evitar situaciones de ahogo financiero. Asimismo, desde la entidad advierten que la reestructuración de pasivos resulta insuficiente para frenar la morosidad si no viene acompañada por un descenso sostenido de las tasas de interés.
El análisis de las variables que miran los consumidores al solicitar un crédito arroja una clara preferencia por el costo final:
Costo Total del Crédito (CFT): Es el factor principal para el 38,19% de los encuestados.
Tasa de interés: Se ubica como la segunda variable más observada, con el 28,92%.
Valor de la cuota mensual: Representa la prioridad para el 13,80%.
Cancelación anticipada: El 9,64% valora la opción de adelantar cuotas.
Plazos y requisitos: La cantidad de cuotas (4,73%), las exigencias de acceso (3,02%) y la rapidez de otorgamiento (1,51%) registran una incidencia marginal.

En conjunto, el Costo Total y la tasa concentran más del 67% de las respuestas. Al indagar sobre el criterio determinante de elección, el 61,86% ratifica que busca pagar la menor cantidad de intereses posible, muy por encima de quienes buscan una cuota baja (14,62%), la confianza en la entidad (10,59%), una menor cantidad de cuotas (7,42%) o la velocidad de aprobación (2,75%).
Sobre la conducta de los tomadores de crédito, Damián Di Pace, director de Focus Market, sostuvo: “Tomar un crédito no debería evaluarse solamente por la tasa o por el monto de la cuota, sino fundamentalmente por la capacidad de repago. Antes de endeudarse, es clave analizar qué proporción de los ingresos quedará comprometida, la estabilidad y previsibilidad de esos ingresos, el plazo del financiamiento, la tasa —fija o variable—, la inflación esperada y cómo podría evolucionar el costo de vida”. Y agregó: “La pregunta central no es simplemente ‘¿puedo pagar esta cuota hoy?’, sino ‘¿voy a poder sostenerla durante todo el período del crédito, incluso si cambian mis ingresos o las condiciones económicas?’”.
El informe remarca que la sensibilidad hacia el precio del crédito responde a la necesidad de resguardar el presupuesto familiar y evitar caer en incumplimientos de pago. Respecto a la dinámica del mercado crediticio y el nivel de morosidad, Di Pace concluyó: “Reducir la mora es fundamental para sanear el sistema financiero, pero no alcanza con refinanciar o reestructurar las deudas. Es necesario que ese proceso esté acompañado por un escenario de reducción gradual y sostenible de las tasas de interés. Si logramos mejorar el stock de deuda de hogares y empresas, pero el costo de financiamiento continúa siendo elevado, el problema puede volver a aparecer”.